Mi abuela era rara, tenía hábitos extraños. Recuerdo una mañana en la que la vi enterrando cosas que ya no quería, me acerqué y le pregunté el porqué hacia aquello, su respuesta fue simple: “no tengo donde mas ponerlo, pero ya no me gusta, en lugar de regalarlo y que sea un estorbo para los demás, pues prefiero enterrarlo en mi jardín”. Era una niña cuando escuché eso, la tildé de loca… imaginar que años adelante yo también me volvería loca; enterrando en mi corazón, situaciones, palabras, acciones… porque como mi abuela decía: “eso ya no lo quiero y en lugar de ser un estorbo para los demás prefiero enterrarlo, enterrarlo muy profundo en mi corazón”.
-Margaret Salvador.





